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Homenaje a Jacques de Molay... su historia


Jacques Bernard de Molay parece haber nacido en Borgoña entre los años 1240 y 1244, aunque hay versiones que señalan que fue en el año 1234 en la ciudad de Vitry. En 1265, en la ciudad de Beaune, Francia, se unió a la Orden del Temple, recibido por Imbert de Perand, visitador de Francia y del Portu, en la capilla del Temple de la residencia de Beaune.

A la muerte del Maestre Guillaume de Beaujeau en Acre, la Orden eligió como sucesor a Thibaud Gaudin, quien había puesto a salvo el tesoro durante el asedio de Acre.

Tras la muerte de Gaudin el 16 de abril de 1292, Jacques De Molay se convierte en el 22avo y último Gran Maestre visible de la Orden.

De Molay, a partir de su precaria base en Ruad, parece haber organizado entre 1293 y 1303 varias expediciones contra los musulmanes y hay quienes llegan a afirmar que alcanzó a estar a las puertas de Jerusalén en el año 1298. En 1300 organizó una incursión contra Alejandría buscando recuperar la ciudad de Tortosa, en la costa Siria, para la cristiandad. No obstante, su vida como líder militar no se vio coronada por el éxito. En marzo de 1314 sería quemado en la hoguera.

El inicio del final

La idea de fusionar las órdenes del Temple y el Hospital, no era nueva. El primer planteamiento se había hecho en el Concilio de Lyon en 1274.

Años más tarde, siguiendo con exactitud la agenda trazada conjuntamente con el Rey Felipe IV de Francia, apodado “El Hermoso”, el Papa “Clemente V” llamó a los maestres del Temple y del Hospital a una reunión en Poitiers el 1 de noviembre de 1306.

Había transcurrido casi un año desde su posesión y ya había revocado buena parte de las actuaciones de su antecesor Bonifacio VIII. Aún sin ser iniciadas las reuniones, fueron aplazadas por un ataque gástrico de esos que incapacitaban a Clemente V hasta por varios meses. Realmente tenía cáncer de píloro.

Jacques De Molay, Maestre del Temple, llegó a Europa desde Chipre a finales de 1306 o comienzos de 1307 y arribó a Poitiers hacia mayo. Foulques De Villaret, Maestre del Hospital, llegó a Poitiers solo en agosto de 1307, justificando el atraso por las operaciones de combate en Rodas. Esto no deja de ser un punto que se preste para análisis más profundos.

Mientras el Maestre del Hospital estaba por llegar, varios asuntos fueron adelantados por De Molay. Primero: respecto a la fusión de la órdenes, fue casi el único, si no el único, en oponerse, aún contra las opiniones de quienes, como Ramón Lull, prometían el infierno a los que no apoyaran la idea conjunta del Rey y del Papa.

Recordemos que Lull era defensor de la figura de un Rex Bellator que encabezara la orden resultante de la fusión del Temple y del Hospital. Y que, para él, ese Rex Bellator era nada menos que Felipe IV, quien luego debería ser sucedido en el cargo por vía hereditaria.

Segundo: en el tema de la nueva cruzada, proponía una campaña general y a gran escala que incluyera a los reyes de Inglaterra, Francia, Germania, Sicilia y España, para derrotar las fuerzas terrestres de Egipto.

Felipe IV no estaba nada satisfecho. El Rey de Francia sentenció que las ideas de De Molay obedecían a un concepto anticuado de cruzada. Su plan de expandir los límites del reino, le llevaban a considerar que podía, él solo encabezar la campaña, sin necesidad del apoyo de otros monarcas europeos. Quería el éxito para sí solo. Calificó entonces a De Molay de ser un “anciano obstinado, falto de imaginación e interesado”.

El otro asunto acometido por De Molay fue el de solicitar formalmente al Papa una investigación “sobre ciertas acusaciones” que se habían hecho contra algunos miembros del Temple.

Se refería a “… esas cosas, falsamente atribuidas a ellos, según sostienen algunos, y absolverlos si son hallados inocentes, como afirman, o condenarlos si son hallados culpables, lo cual no creen de ninguna manera”.

Eran las acusaciones “de grave impropiedad” formuladas por tres caballeros expulsados de la Orden: Esquieu de Floyran, Prior de Montfaucon; Ferdinand Pelet Prior de Mas d´Agenais y Gerard de Byzol, Caballero de Gisors.

En agosto, el Papa acepta los argumentos de De Molay y decide, “no sin gran pena, ansiedad y congoja”, abrir la investigación. Y así lo informa al Rey, pidiéndole no tomar acción alguna mientras se halle incapacitado.

Satisfecho y aparentemente tranquilo, De Molay regresa a París en septiembre. Un mes después, el jueves 12 de octubre, fue uno de los portadores del féretro en el funeral de la cuñada del Rey, Catherine de Courtenay, esposa de Carlos de Valois.

Al alba de ese viernes 13 de octubre de 1307, fue sacado de la cama, arrestado, recluido en prisión y sometido inmediatamente a toda clase de vejámenes.

En París hubo 138 arrestos. Más de 550 caballeros, venidos de todo el reino, fueron confinados en unos 30 lugares. Muy pocos, tal vez no más de 24, lograron escapar a esa primera redada. Piers Paul Read, habla de 15.000 caballeros, sargentos, capellanes, sirvientes y trabajadores apresados.

En la sala baja del Temple, desde la semana siguiente, se interroga a los 138 templarios capturados en París y se les aplica tal nivel de tortura, que provoca en los siguientes días la muerte de 25 de ellos.

Se extraen rápidas confesiones bajo el suplicio. Incluyendo la valiosísima confesión del Maestre. En palabras del abate Vertot: “sólo se escuchaban gritos de aquellos a quienes se atenazaba, se quebraba o a quienes se desmembraba en la tortura”.

Bernard de Nadro, a quien se torturó aplicándole fuego en al planta de los pies, muestra en un interrogatorio posterior los huesos de sus talones en la palma de las manos y así implora la piedad a los jueces.

El 22 de noviembre, Clemente V emite la Bula Pastoralis Prae-eminentiae, ordenando la detención “prudente, discreta y secretamente” de todos los templarios de Europa y la puesta de sus bienes bajo control de la Iglesia.

A raíz de la bula papal, Jacques De Molay revoca su confesión en presencia de los tres cardenales que envió Clemente V de Poitiers a París. Dice P. P. Read que “se abrió la camisa para mostrar las marcas de la tortura en su cuerpo, ante lo cual los cardenales lloraron amargamente, sin poder hablar”.

Siguieron otras retractaciones. Y, desde luego, las inmediatas cremaciones de quienes osaban retractarse. De Molay se salva temporalmente de la hoguera.

El fin

El 18 de marzo de 1314, luego de una larga y accidentada permanencia en los calabozos del Rey, una vez asignados los bienes del Temple al Hospital, el anciano y agotado De Molay rechaza la condena a prisión perpetua y es quemado vivo a fuego lento, junto con el Maestre de Normandía Geoffroy de Charney, en un islote del Sena situado entre los jardines del rey y la Iglesia de los hermanos ermitaños de San Agustín.

Cuentan las crónicas que ambos recibieron la muerte con el mayor valor y entereza que es dable imaginar “despertando admiración y sorpresa entre todos los que asistieron”.

Se retractaron antes de sus confesiones obtenidas bajo tormento y la leyenda presenta a Jacques De Molay antes de morir, maldiciendo al Papa Clemente V y al Rey Felipe IV de Francia, Le Bel, más o menos con estas palabras:

“Clemente, juez inicuo y cruel verdugo, te cito a comparecer ante el tribunal de Dios en cuarenta días y a ti, Philippe, antes de un año”.

Finalizado el sacrificio, el pueblo, rompiendo los cordones de la guardia, se abalanzó sobre la hoguera para rescatar algunos huesos calcinados, a fin de guardarlos como reliquias.

Maldición o no, Clemente V (Bertrand de Gott o Goutt), murió de diarrea, a raíz de su cáncer de píloro, en la noche del 19 al 20 de abril de 1314, dentro de los cuarenta días de la muerte de Jacques de Molay. Su cadáver, ante el asco que produjo a sus asistentes, permaneció abandonado y desnudo toda la noche. Luego, durante la velación, cayó una vela que incendió el catafalco, carbonizando medio cadáver.

En 1577 los calvinistas entraron en Uzeste, destrozaron su tumba, quemaron sus restos y lanzaron las cenizas al piso. Así mismo, Philippe IV “Le Bel”, rey de Francia, murió de fiebre y gangrena el 29 de setiembre de 1314, dentro del año de la muerte de Jacques de Molay, a raíz de las heridas ocasionadas luego de caerse del caballo durante una cacería, a causa de un jabalí. El olor que desprendían sus llagas era tal, según se dice, que resultaba repugnante y nauseabundo acercarse a su lecho de muerte.

Recuerda Carlos Raitzin que René Guénon, afirmó que la destrucción de la Orden del Temple marcó el comienzo de la ruptura de Occidente con la Tradición Primordial. Al haberse pisoteado a mansalva de los valores espirituales por excelencia que representaba la Orden, es decir los correspondientes a los niveles esotérico e iniciático, tenía que haber necesariamente una adversa reacción a nivel cósmico. Hoy esa tradición “perdida” se conserva en la Francmasonería.

Hechos posteriores a la muerte de Jacques de Molay

La justicia de Dios no se hizo esperar.

Clemente V (Bertrand de Gott o Goutt), natural de Villandrán, Gascuña. Murió de diarrea en la noche del 19 al 20 de abril de 1314, dentro de los cuarenta días de la muerte de Jacques de Molay. Lo dejaron al cadáver abandonado y desnudo toda la noche. Luego durante el velatorio cayó una vela que incendió el catafalco, carbonizando medio cadáver.

En 1577 los calvinistas entraron en Uzeste, destrozaron su tumba, quemaron sus restos y aventaron sus cenizas.

Felipe IV "el Hermoso", rey de Francia. Murió de fiebre y remordimientos el 29 de septiembre de 1314, dentro del año de la muerte de Jacques de Molay.

Su muerte sobrevino por fiebre y gangrena de heridas ocasionadas por caída de su caballo durante una cacería a causa de un jabalí.

Luis X Hutin (también llamado el querellante o pendenciero) Hijo mayor y sucesor de Felipe el Hermoso. Murió envenenado el 5 de junio de 1316.

Felipe V le Long, el largo. Segundo hijo de Felipe el Hermoso. Murió el 3 de enero de 1322 en medio de horribles sufrimientos, maldecido por el pueblo a causa de los crecidos impuestos.

Carlos IV , último hijo de Felipe el Hermoso. Muere en 1328 tras haber fracasado en todas sus empresas. Así se extinguió la descendencia directa del pérfido rey.

Carlos de Valois (hermano de Felipe el Hermoso). Iba por las calles llorando sus penas y arrepentimiento, rogaban a cuantos pasaban que oraran por la salvación de su alma.

Murió de arrepentimiento.

Guillaume de Nogaret, Ministro de Felipe el Hermoso. Hombre infame y de terrible ambición. Había sido excomulgado sucesivamente por dos Papas, Bonifacio VIII y Benedicto XI. Se las ingenió para hacer envenenar al primero de ellos, quién murió como consecuencia del hecho. Maldecido en público por uno de los últimos jefes del Temple, murió a los ocho días en forma súbita y misteriosa.

Eguerrand Portier de Marigny, conde de Longueville. Se ocupó junto con Nogaret y Plezian de inventar las más torpes calumnias contra los Caballeros Templarios. Muerto Felipe el Hermoso, Enguerrand fue procesado y encerrado en la fortaleza del Temple. Se le acusaba de sortilegio, malversación de fondos reales y otros delitos. Se le negó el derecho a la defensa. Condenado a muerte, fue ejecutado el 30 de abril de 1315 en la horca. Junto con él fueron ahorcados sus cómplices Pierre de la Brosse y Paviot, siervo. Su otro sicario, Jacques Delor, se estranguló en su celda el día anterior y la mujer de éste, conocida como "la renga" fue quemada a los pocos días como hechicera.

La esposa de Enguerrand y su servidora Mme. Chanteloup permanecieron prisioneras en el Temple, acabando allí sus días miserablemente.

Guillaume de Plezian (o de Plesis): cómplice de Nogaret y de Marigny, fue el ministro que gozó de mayor intimidad con Felipe del Hermoso. Murió miserablemente (al parecer cubierto de llagas) el mismo año de Jacques de Molay, es decir en 1314.

Jean de Plublaveh: fue Gran Preboste de París. Odiaba a los Templarios y con sus calumnias relativas a los Caballeros de la Orden evidenció su rencor, gravitando mucho en el infame proceso. En 1320 durante una revuelta del populacho, éste tomó el Chatelet que era la residencia del Preboste, lo golpearon, atropellaron y pisotearon. Por último la turba lo arrojó desde lo alto de la escalera, muriendo así con la cabeza aplastada. Cabe por cierto mencionar que, en ese mismo lugar, el había hecho torturar a muchos Caballeros Templarios, dando instrucciones personales respecto de los horrorosos suplicios a aplicarles.

Enrique Chaperel: sucesor del anterior como Gran Preboste, se había caracterizado por su furor maligno y odio enconado hacia los Caballeros del Temple, a quienes hizo torturas sin piedad. En 1321 fue acusado de delitos infames, entre otros de mantener relaciones sexuales con animales. Se lo procesó y ahorcó ese mismo año.

Raoul de Presles: prominente jurisconsulto de París, fue abogado general del Parlamento. Citado como testigo en el proceso contra la Orden, fue el primero en declarar infamias ante la Comisión Papal, buscando naturalmente complacer a Felipe el Hermoso en cuyo complot estaba. Poco después el Rey Luis X (a) "Hutin" lo acusó de robos y confiscó todos sus bienes, haciéndolo torturar. El resistió la tortura y murió pobre y humillado en 1315.

Pierre de la Chapelle Taillefer, Obispo de Carcasona y Tolosa, luego Cardenal con el título de Preneste: Aprovechó el proceso de los Templarios para hacerse nombrar Carcelero Mayor. No solo no mejoró en nada la triste situación y estado en que se hallaban en las mazmorras los Hermanos del Temple, sino que, por sus servicios, se hizo abonar grandes sumas provenientes de los bienes de la Orden. Murió súbitamente en 1312 tras finalizar el Concilio de Vienne, maldecido unánimemente por todos los Caballeros Templarios que sabían de él.

Philippe de Marigny, Arzobispo de Sens: participó en el Concilio Provincial de Sens, donde no dejó de lado ninguna calumnia y felonía para hundir a la Orden del Temple. Muerto Felipe el Hermoso, él fue encarcelado junto con sus dos hermanos, el ministro Enguerrand y Juan, Obispo de Beauvais. Es absuelto sin demasiada convicción por el jurado y, al retornar a Sens, tiene que escapar del odio del pueblo. Huye a París donde muere en 1317, pobre y lleno de vergüenza y remordimiento. Es enterrado al lado de su hermano ajusticiado del que ya hemos hablado.

Rodulfo Grospain, Obispo de Orleans y Arzobispo luego (temporal) de Sens, antes de Marigny. Dirigió las torturas infligidas a los Caballeros del Temple. Cómplice de la matanza que costó la vida a 54 Caballeros el 12 de mayo de 1310. Asistió al Concilio de Vienne y murió súbitamente en 1313.

Hugo Giraldi (o Geraud), Obispo de Cahors: éste canalla despiadado fue el más cruel de los hombres, dirigiendo las torturas más infames con el rigor más despiadado. Acabó sus días de modo tan trágico como vil. Acusado de simonía (venta de cargos eclesiásticos), exacciones y violencias tiránicas con su grey, se le degradó de su dignidad episcopal, siendo condenado a ser desollado vivo, arrastrado por las calles de Avignon y finalmente arrojado al fuego. Esto tuvo lugar en 1317.

Gaillard de Pressac, Obispo de Tolosa y sobrino del Papa Clemente V: dirigió las torturas que sufrieron muchos Caballeros de la Orden. Por sus amores, escándalos y vida dispendiosa, el Papa Juan XXII le obligó a renunciar al obispado, muriendo oscuramente en 1316.

Boson de Salignac: sucede a Bertrand de Gott (Clemente V) en el Obispado de Cominges. Torturó a muchos Caballeros y asistió al Concilio de Vienne en 1314, muriendo repentinamente ese mismo año.

Aymerico de Lusignan, homosexual. Se había apoderado del gobierno de Chipre y odiaba a la Orden del Temple. La razón es que ésta no le había apoyado cuando destronó a su hermano Enrique. Cuando recibe el breve de Clemente V, encarcela a los Caballeros y se apodera ipso-facto de los bienes de la Orden. De poco le valió esto pues en 1318 su favorito Simonett de Montt lo mata en su gabinete, de diez puñaladas.

Burchard, Arzobispo de Magdeburgo: mandó encarcelar en 1307 a los Caballeros Templarios de su Diócesis tras recibir la orden del Papa. El pueblo se amotinó y lo encarceló a él, cubriéndole de insultos. Los Caballeros Templarios fueron liberados y el miserable Arzobispo continuó en la cárcel, muriendo al año siguiente (1308) en ella.

Alberto de Austria: este felón, perseguidor acérrimo de la Orden del Temple, murió asesinado por su sobrino Juan de Suabia al atravesar el río Reuss. Se hallaba en marcha hacia Suiza para dominar la revuelta de Guillermo Tell, el héroe helvético. Su oportuna muerte tuvo lugar en 1308.

Esquieu de Floyran (o Squin de Florian según otros textos), originario de Béziers y prior de Montfalcon. Intentó, tras haber sido al parecer expulsado de la Orden, convencer al rey Jaime II de Aragón de que los rumores de herejía, idolatría y sodomía que circulaban contra la Orden eran verdaderos. Cómo éste rey no dio crédito a tales calumnias, Floyran se dirigió a la corte francesa. Enterado de las falsas acusaciones que circulaban, el Gran Maestre Jacques de Molay solicitó al Papa una investigación. Este accede y el 24 de agosto de 1307 comunica a Felipe el Hermoso su decisión en tal sentido. Pero Felipe no desea la verdad sino únicamente los grandes bienes de la Orden (solamente en tierras y en Francia había casi dos millones de hectáreas propiedad del Temple). Para no cederle la iniciativa al Papa, dispone el arresto de todos los Caballeros, hecho que tiene lugar el 13 de octubre de 1307. En total (cifras de la Comisión Papal) fueron arrestados 546 Caballeros y apenas lograron escapar un par de docenas de ellos.

Según la tradición oral el traidor Esquieu de Floyran (o Squin de Florian) fué ultimado por miembros de las guildas de constructores. Esto sucedió casi al unísono con la muerte de Jacques de Molay.

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